lunes, 12 de junio de 2017

Cosmo Noticias 12-05-17



Posted: 07 Jun 2017 09:00 AM PDT
Modelo de estratificación del antiguo lago del cráter Gale. Crédito: J.A.Hurowitz.
Los científicos todavía desconocen si Marte ha llegado a albergar vida en algún momento, pero la búsqueda de signos de vida en el Planeta Rojo –o en otras partes del Sistema Solar– comienza con la reconstrucción de los ambientes primitivos para determinar si fueron capaces de sustentar la vida.
Ahora los datos del rover Curiosity de la NASA, que aterrizó en 2012 en el cráter Gale para determinar si tuvo condiciones ambientales favorables para la vida microbiana en el pasado, han revelado que ese entorno fue una vez un lago estratificado, separado en capas con composiciones químicas diferentes.
Los resultados proporcionan evidencias del cambio climático que ocurrió en Marte y ayudarán a entender si alguna vez (y dónde) fue habitable.
“De momento, lo único que podemos afirmar con certeza es que la ‘ventana de habitabilidad’ para organismos mesófilos (viven en condiciones intermedias o moderadas, a diferencia de los extremófilos) existió hace entre 3.800 y 3.100 millones de años en Gale”, señala a Sinc Alberto González Fairén, investigador del Centro de Astrobiología (CAB, INTA-CSIC) y coautor del trabajo.
“El cráter Gale se formó hace unos 3.800 millones de años y, por tanto, no disponemos de datos en ese entorno de épocas anteriores, pero es muy posible que otros lugares en Marte fueran habitables para este tipo de organismos desde antes de esos 3.800 millones de años, tal y como lo era la Tierra en ese mismo periodo”, indica González Fairén.
Los análisis del otro rover de NASA que está actualmente en funcionamiento en Marte, el Opportunity, han confirmado que la zona de Meridiani reunía las condiciones necesarias para organismos mesófilos hace 4.000 millones de años.
Pero también ha demostrado que Meridiani fue un ambiente ácido algún tiempo después, contemporáneo al periodo del lago de Gale; muy similar, por ejemplo, a Río Tinto, un entorno análogo terrestre de Marte situado en Huelva en el que habitan organismos extremófilos adaptados a este ambiente ácido.
“Es decir, que Marte tuvo entornos habitables para organismos acidófilos en Meridiani contemporáneos a los mesófilos de Gale, y posiblemente también tuviera ecosistemas aptos para organismos halófilos (de ambientes salinos) y psicrófilos (adaptados a bajas temperaturas) algún tiempo más tarde”, señala González Fairén, que subraya: “Es necesario enmarcar bien los estudios de Curiosity en el ámbito espacial y temporal que preserva la geología del cráter Gale, y no extrapolar demasiado al resto de Marte”.
Conforme el rover siga ascendiendo por el cráter hacia las capas más altas y jóvenes del monte central Aeolis Mons se podrá analizar cómo el entorno del antiguo lago evolucionó hacia el ambiente actual.
Cronología del descubrimiento de los estratos
Curiosity comenzó el análisis de secuencias sedimentarias, depositadas en la desembocadura de antiguos ríos que provenían del exterior de Gale, en una zona denominada Yellowknife Bay situada cerca del lugar de aterrizaje. Después, el rover se desplazó hacia la zona media del cráter, y recientemente ha empezado a estudiar los sedimentos del monte Aeolis Mons.
Los sedimentos que están cerca del borde exterior (los primeros materiales que analizó Curiosity) y de la montaña central del cráter (los analizados más recientemente), presentan morfología fluvial y deltaica, resultado de la sedimentación en la zona costera y menos profunda del antiguo lago, hasta los cuatro metros de profundidad.
Las rocas depositadas en estas zonas presentan una estratificación más gruesa, y son ricas en arcillas, hematita y otros óxidos de hierro, productos típicos de la sedimentación en entornos oxidantes. Por el contrario, los sedimentos situados en la parte media del cráter (analizados durante la parte media de la misión) se formaron como resultado de la deposición de materiales en la zona más profunda del lago.
Aquí, se han identificado láminas mucho más finas, con abundante magnetita y silicio, y carentes de óxidos de hierro y arcillas, características de deposición en ambientes anóxicos (sin oxígeno). Por lo tanto, la evidencia recogida por Curiosity confirma la existencia a un lago estratificado, con una discontinuidad química entre las aguas superficiales, más ricas en oxidantes, y las más profundas, pobres en ellos.
Como señala González Fairén, “la estratificación química es un fenómeno común en muchos lagos de la Tierra, y en nuestro planeta se conocen incluso casos de lagos cuya estratificación varía estacionalmente, en respuesta a los diferentes materiales que aportan los ríos en distintas épocas del año. Este tipo de ecosistemas ofrece una enorme diversidad de entornos favorables para el crecimiento de microorganismos, fundamentalmente para aquellos que son capaces de obtener energía en la interfase entre ambos entornos geoquímicos”.
Según los investigadores, mientras que el lago estaba presente en Gale, las condiciones climáticas cambiaron de más frío y seco a más caliente y húmedo. Estas fluctuaciones a corto plazo en el clima tuvieron lugar dentro de una evolución climática a más largo plazo desde las antiguas condiciones más cálidas y húmedas, que permitían la existencia de los lagos, hasta el Marte árido y rojizo que conocemos hoy en día.
El estudio “Redox stratification of an ancient lake in Gale Crater, Mars” fue publicado el 2 de junio de 2017 en la revista Science.
Fuente: SINC
Posted: 08 Jun 2017 09:00 AM PDT


Localización de la señal Wow! en un mapa estelar. Crédito: Benjamin Crowell.
En agosto de 1977, el observatorio Big Ear de la Universidad Estatal de Ohio registró un inusual señal durante 72 segundos; fue tan fuerte que Jerry Ehman, miembro del equipo del observatorio, escribió “Wow!” al lado de la lectura. Desde entonces, numerosos científicos han buscado una explicación para la señal, pero hasta ahora nadie podía ofrecer una hipótesis sólida. Todas las fuentes posibles, tales como asteroides, exoplanetas, estrellas e incluso señales desde la Tierra, han sido descartadas. Debido a sus características, incluso se postuló que la señal podría haber sido generada por una civilización extraterrestre. La frecuencia de la señal era de 1.420 MHz, la misma frecuencia que la del hidrógeno.
Un equipo de investigadores, en conjunto con el Centro de Ciencia Planetaria (CPS), afirma finalmente haber resuelto el misterio de la señal “Wow!”. Según indican, el responsable fue algún cometa desconocido en el momento de la detección. Antonio Paris, el investigador principal, describe su teoría y cómo el equipo la probó.
La explicación adquirió notoriedad el año pasado cuando un equipo del CPS sugirió que la señal pudo haber sido originada por una nube de hidrógeno que acompañaba un cometa; adicionalmente, el movimiento del cometa explicaría por qué la señal no se volvió a observar. El equipo notó que dos cometas habían estado en el mismo lugar del cielo que Big Ear estaba monitoreando el día en cuestión. Esos cometas P/2008 Y2 (Gibbs) y 266/P Christensen no habían sido descubiertos cuando la señal fue recibida. El equipo tuvo una oportunidad de probar su idea cuando los dos cometas aparecieron una vez más en el cielo nocturno desde noviembre de 2016 a febrero de 2017.
El equipo señala que las señales de radio de 266/P Christensen coincidieron con la de la señal “Wow!” de hace 40 años. Para verificar sus resultados, probaron lecturas de otros tres cometas y obtuvieron resultados similares. Los investigadores reconocen que no pueden decir con certeza que la señal “Wow!” fue generada por 266/P Christensen, pero indican que pueden decir con relativa seguridad que sí fue generada por un cometa.
Sin embargo, el análisis de Paris y su equipo presenta sus propias complicaciones y, en caso de ser correcta su conclusión, deberá ser comprobado por nuevos estudios.
El artículo “Hydrogen Line Observations of Cometary Spectra at 1420 MHZ” ha sido aceptado para su publicación en Journal of the

Washington Academy of Sciences.
Fuente: Phys.org
Posted: 09 Jun 2017 09:00 AM PDT


El martes 13 de junio en el Centro Gabriela Mistral (GAM) se llevará a cabo un nuevo “café astronómico” organizado por Fundación Astromanía. En esta ocasión el tema central será la existencia del hipotético Planeta 9.
En la actividad, habrá lectura de cosmo-cuentos, exhibición de cortometrajes, concursos, astro-juegos de mesa y charlas.
Cuándo: Martes 13 de junio de 2017 a las 19:00 h.
Dónde: Café público, Centro Gabriela Mistral (edificio B, piso 1). Av. Libertador Bernardo O’Higgins 227, Santiago.
Valor: Entrada liberada, pervia inscripción al correo astrocafe@astromania.cl

Posted: 05 Jun 2017 09:00 AM PDT

Ilustración artística de la fusión de dos agujeros negros, similar al caso del sistema GW170104. Crédito: LIGO/Caltech/MIT/Sonoma State (Aurore Simonnet).
La colaboración LIGO ha realizado su tercera detección de ondas gravitacionales emanando de la fusión de un par de agujeros negros, dándonos más pistas de cómo se forman estos pares y mejorando nuestro catálogo de ellos.
“El primero fue una novedad. El segundo fue la confirmación de que la novedad del primero no fue una casualidad. El tercero es astrofísica”, dice el portavoz de LIGO David Shoemaker, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). “Estamos haciendo la transición hacia hablar de una población de estos objetos”.
LIGO detecta las formas de las ondas, que son lecturas de las ondulaciones en el tejido del Universo causadas por masas moviéndose a través de él. El giro de los agujeros negros fusionándose puede deformar esas ondulaciones, que son producidas por sus órbitas y eventual colisión.
Para el primer evento, no había suficiente información para determinar la dirección en que giraba cada agujero negro. Para el segundo, había un poco más de información, indicando que cada agujero probablemente estaba rotando en la misma dirección en que se orbitaban.
Pero este tercer par de agujeros negros, descubierto el 4 de enero de 2017, está inclinado de manera diferente con respecto a la Tierra en relación a los otros dos, permitiendo a LIGO ver más sobre la rotación de cada agujero.
Esta vista ha revelado que los agujeros negros de este nuevo evento no se encuentran girando en la misma dirección en que se orbitan. Eso significa que probablemente lo están haciendo en diferentes direcciones o –mucho menos probable– no rotan en absoluto.
Hermanos, no gemelos
“Las rotaciones, y particularmente las rotaciones desalineadas, nos ayudarán a determinar cómo se forman estas cosas”, dice Carl Rodriguez del MIT. El análisis de las propiedades de estos objetos en lugar de su simple detección convierte esto en una “nueva rama de la astronomía”, dice.
Los agujeros negros binarios se forman en una de dos maneras principales: los dos agujeros nacen junto de un par de estrellas que se orbitan, o se forman separados en un cúmulo estelar denso y luego se mueven hacia su centro. En el primer caso, el par debería rotar en la misma dirección que orbitan, como lo hacen las estrellas binarias; en el segundo, dice Rodriguez, “están apuntando en cualquier dirección que quieran”.
Aunque el segundo agujero negro binario, que LIGO detectó en diciembre de 2015, parecía corresponder a agujeros negros que nacieron orbitando juntos, estos nuevos pueden haber crecido de forma independiente.
Al menos uno de ellos parece estar orbitando en una dirección diferente de su órbita. El hecho de que esto difiere de los casos previos indica que ambos escenarios son posibles, aunque se necesitará más observaciones para determinar cuál es más probable.
Dado que este nuevo sistema binario se encuentra a unos 3.000 millones de años-luz de distancia –dos veces la distancia de los otros que se ha observado– la onda gravitacional tiene que viajar más espacio antes de llegar a nuestro planeta. Esa distancia nos permite tener más pistas sobre posibles desviaciones de la teoría de relatividad general de Einstein.
La relatividad general indica que todas las ondas gravitacionales deberían viajar a la misma velocidad; la velocidad de la luz. Dado que las ondas parecían hacerlo en este caso incluso a través de una enorme distancia, respaldan la “regla” de Einstein.
Ampliando horizontes
Más allá del detalle de lo que este agujero negro binario en particular puede decirnos, marca un paso hacia el uso de ondas gravitacionales para estudiar la población general de dichos binarios y potencialmente otros objetos masivos.
Eventualmente, LIGO también observará otros tipos de eventos cósmicos, pero muchas detecciones del mismo tipo de evento son cruciales para obtener resultados científicos detallados.
Con solo tres detecciones, los investigadores ya han descubierto que hay una población de agujeros negros binarios con masas sobre 25 veces la del Sol; un grupo del que no sabíamos nada antes que comenzara el experimento LIGO.
Fuente: New Scientist
Posted: 06 Jun 2017 09:00 AM PDT
Crédito: NASA/JHUAPL.


La NASA ha renombrado la misión Solar Probe Plus –la primera misión a una estrella– como Parker Solar Probe en honor al astrofísico Eugene Parker. El anuncio fue realizado en una ceremonia en la Universidad de Chicago, donde Parker trabaja como profesor del Departamento de Astronomía y Astrofísica.
En 1958, Parker –entonces un joven profesor del Instituto Enrico Fermi de la universidad– publicó un artículo titulado “Dynamics of the interplanetary gas and magnetic fields”. Parker creía que había materia altamente energizada y radiación escapando constantemente desde el Sol y que afectaba a los planetas y el espacio de nuestro Sistema Solar.
Mediante observación directa se ha probado repetidamente la existencia de este fenómeno, conocido ahora como viento solar. El trabajo de Parker forma la base de gran parte de nuestra comprensión de cómo interactúan las estrellas con los mundos que las orbitan.
“Esta es la primera vez que la NASA ha nombrado una sonda en honor a una persona viva”, dijo Thomas Zurbuchen, administrador asociado del directorio de misiones científicas de la agencia estadounidense. “Es un testamento a la importancia de su trabajo, fundando un nuevo campo científico que también inspiró mi propia investigación y muchas preguntas científicas importantes que la NASA continúa estudiando y entendiendo mejor cada día”, señaló Zurbuchen.
A menudo las misiones de NASA son renombradas después de su lanzamiento. En este caso, dados los logros de Parker dentro del campo, y cuán estrechamente está alineada esta misión con su investigación, la decisión se tomó para honrarlo antes del lanzamiento, a fin de hacer notar sus importantes contribuciones a la heliofísica y la ciencia espacial.
“La sonda solar irá a una región del espacio que nunca antes ha sido explorada. Es muy emocionante que finalmente podamos echar un vistazo”, indicó Parker. “A uno le gustaría tener algunas mediciones más detalladas de lo que pasa en el viento solar. Estoy seguro de que habrá algunas sorpresas. Siempre las hay”, dijo.
Parker Solar Probe está en camino a su lanzamiento durante una ventana de 20 días que se abre el 31 de julio de 2018. La misión es parte del programa Living With a Star (“Viviendo con una estrella”, en español) de la NASA para explorar aspectos del sistema Sol-Tierra que afectan directamente a la vida y la sociedad.




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