miércoles, 14 de junio de 2017

Astronoticias 14-06-17

Astronoticias.
Dos nuevas lunas para Júpiter.
06 de junio de 2017.

El advenimiento de grandes telescopios equipados con detectores de alta sensibilidad y de gran campo ha sido de gran ayuda para los descubrimientos astronómicos.
Uno de los campos más beneficiados ha sido la astronomía planetaria, en donde en cuatro años de observación, de 2000 al 2003, se descubrieron 46 lunas alrededor de Júpiter, más de dos tercios del total del planeta.
Ahora, el astrónomo Scott Sheppard (Carnegie Institution for Science) ha añadido dos más a la extensa familia del planeta, con lo que se ha alcanzado el total de 69 lunas conocidas. Los anuncios para S/2016 J1 y S/2017 J1 ("S" para satélite, "J" de Júpiter) llegó a través de circulares electrónicas sobre planetas menores emitidos el 2 y el 5 de junio, respectivamente.
Como explica Sheppard, "Continuando la búsqueda de objetos distantes en el
Sistema Solar, incluyendo el “Planeta X” escrutamos a Júpiter entre los años 2016 y 2017. Analizando imágenes en los campos cercanos al planeta, nos encontramos con estas dos pequeñas lunas, en magnitudes cercanas a la 24, por lo que las mismas deben tener un tamaño entre 1 y 2 kilómetros”.
La imagen de S/2016 J1 se obtuvo con el telescopio Magellan-Baade de 6,5 metros, el 03 de marzo de 2016. Este telescopio reflector se encuentra en el
Observatorio Las Campanas, Chile. Se encuentra a 20.600.000 Km de Júpiter y su órbita se encuentra inclinada unos 140°, con una excentricidad de 0,14, demorando 1,65 años en darle una vuelta al planeta.
Para poder determinar la órbita de esta pequeña luna, Sheppard se asoció
con David Tholen (Universidad de Hawái) y Chadwick Trujillo (Universidad del
Norte de Arizona). Este equipo obtuvo tiempo de telescopio en el reflector de
Subaru de 8,2 metros en Mauna Kea que permitió definir la misma.
Sheppard y Trujillo registraron el segundo descubrimiento, la luna S/2017 J1
el 23 de marzo de 2017, utilizando el telescopio Víctor Blanco de 4 metros del
Observatorio Cerro Tololo en Chile.
Al evaluar la órbita de la nueva luna se permitió precisar que la misma también aparecía en las imágenes grabadas con el telescopio Subaru en 2016. Esta luna también se encuentra alejada de Júpiter, a una distancia media de 23.500.000
km. Tiene una órbita muy alargada, inclinada 149° con una excentricidad de 0,40, demorando 2,01 años para girar en torno a Júpiter.
Ambos descubrimientos, como sucede con la gran mayoría de las lunas de
Júpiter, ocupan órbitas retrógradas, con inclinaciones superiores a 90°, lo que significa que se mueven en direcciones opuestas a la rotación del planeta. Tales órbitas distantes, e irregulares implican que estos cuerpos se formaron en otro lugar del Sistema Solar exterior y fueron capturados por el planeta.
"Nuestras observaciones nos han permitido recuperar cinco de las lunas que estaban perdidas", dice Sheppard, señalando que las observaciones de 2016 y 2017 podrían vincularse fácilmente a eliminar las incertidumbres en las observaciones de 2003. "Tenemos en proyecto estudiar varias lunas de Júpiter en nuestras nuevas observaciones de 2017 y es probable que logremos detectar algunas lunas perdidas
en nuestras nuevas observaciones", continúa, pero para asegurar las identificaciones se necesitará volver a esos grandes telescopios a principios de 2018.
Más información en:
Explicada la señal “WOW”.

09 de junio de 2017.

Un equipo de investigadores del Centro de Ciencia Planetaria (CPS) ha resuelto finalmente el misterio de la señal “Wow” detectada en 1977. Fue un cometa, anuncian, uno que era desconocido en el momento del descubrimiento de la señal.
En agosto de 1977 un equipo de astrónomos realizaba estudios en un observatorio de Ohio llamado “Big Ear” (la Gran Oreja) cuando registraron una señal inusual de 72 segundos de duración, tan intensa que uno de los miembros del equipo, Jerry Ehman, garabateó “Wow!” junto a los datos. Desde entonces, numerosos científicos han buscado una explicación para la señal, pero hasta ahora ninguno ha podido ofrecer un argumento válido. Posibles fuentes como asteroides, exoplanetas, estrellas e incluso señales de la Tierra fueron descartadas. Algunos fuera de la comunidad científica sugirieron incluso que se trataba de alienígenas.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que la frecuencia en la que fue transmitida (1420 MHz) da la casualidad de que es la misma frecuencia en la que emite el hidrógeno.
La explicación comenzó a tomar forma el año pasado cuando un equipo del
CPS sugirió que la señal podía proceder de la nube de hidrógeno que acompaña a un cometa y, además, el movimiento del cometa explicaría por qué la señal no volvió a verse. Los astrónomos señalaron que había dos cometas en la misma zona del cielo que se estaba monitoreando. Esos cometas, P/2008 Y2(Gibbs) y 266/P Christensen, no habían sido descubiertos a la fecha. Los investigadores obtuvieron una oportunidad de comprobar su idea cuando los dos cometas aparecieron de nuevo en el firmamento, entre noviembre de 2016 y febrero de 2017.
Los científicos informan de que las señales de radio de 266/P Christensen encajan con la señal “Wow!” de hace 40 años. Para verificar sus resultados, comprobaron las lecturas de otros tres cometas también, encontrando resultados similares. Los investigadores reconocen que no pueden afirmar con certeza que la señal Wow! fue producida por el cometa 266/P Christensen, pero pueden afirmar con relativa seguridad que fue generada por un cometa.
Más información en:
Astrónomos pesan una enana blanca.
07 de junio de 2017.


Stein 2051B una enana blanca situada a 17 años-luz de distancia. En el año 2014
pasó lo suficientemente cerca de una estrella de fondo, para medir el efecto de la
curvatura de la luz. Fuente: NASA, ESA, K. Sahu (STSci).
La Teoría General de la Relatividad de Einstein cambió la forma como los científicos buscan en el Universo. La presencia de la masa dobla el espacio-tiempo, causando que la luz se curve a medida que viaja a través de estas depresiones en su camino a la Tierra. En 1919, Sir Arthur Eddington confirmó este efecto mediante la medición de la desviación de las estrellas de fondo causados por el Sol durante un eclipse solar total. Casi un siglo después, los astrónomos han utilizado el telescopio espacial Hubble (HST) para medir por primera este efecto causado por una estrella fuera de nuestro Sistema Solar.
Este resultado innovador fue anunciado en la 230ª Reunión de la Sociedad
Astronómica Americana por Kailash Sahu, del Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial. El equipo de Sahu utilizó el HST para capturar la desviación de la luz de una estrella de fondo al pasar cerca de una enana blanca. La pequeña deflexión, alrededor de 1.000 veces más pequeña que la deformación medida por Eddington en 1919, pudo ser medida por los astrónomos y con esto estimar la masa de la estrella Stein 2051B.
Esta es una buena noticia, ya que la relación masa-radio es la base para la utilización de los indicadores de distancia estándar en la cosmología.
Más información en:
Molécula prebiótica en entorno de estrella en
formación.
07 de junio de 2017

Investigadores del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) en España, junto con colegas del Observatorio Astrofísico di Arcetri, en Florencia
(Italia), y la Universidad Queen Mary de Londres (Reino Unido), publicaron
un trabajo en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical
Society en el que presentan la detección de la molécula orgánica metil-isocianato (CH3NCO) en el entorno de una estrella similar al Sol.
Esta estrella se encuentra aún en una etapa temprana de su proceso de formación y es la primera vez que esta molécula prebiótica, que podría jugar un importante papel en el origen de la vida, se observa en el gas caliente que rodea a una proto-estrella con un tamaño similar a nuestro Sol.
Este descubrimiento puede ayudar a entender cómo llegó a surgir la vida en la Tierra, puesto que la familia de moléculas orgánicas de los isocianatos, de la cual el metil-isocianato es la más simple de todas, se considera que juegan un papel esencial en la formación de los denominados enlaces peptídicos entre los distintos aminoácidos, que permiten la creación de las proteínas que se encuentran en los organismos vivos.
El metil-isocianato ha podido observarse utilizando la red de radiotelescopios ALMA, que se encuentra en el desierto de Chajnantor, en Chile. Las antenas que componen la red han detectado las “huellas” características de esta molécula en la luz emitida por el gas caliente y denso que rodea a las estrellas en formación. En concreto, se observó una región de formación estelar conocida como IRAS16293-2422, que se encuentra a 400 años luz de la Tierra y en la que actualmente hay varias estrellas muy jóvenes en distintos periodos de su proceso de formación.
Más información en:
Sonda Rosetta descubre relación de los cometas con la
atmósfera de la Tierra.
08 de junio de 2017.

Con la difícil detección por parte de Rosetta de varios isótopos de xenón en el cometa 67P/Churyumov - Gerasimenko, la misión de la ESA ha establecido la primera relación cuantitativa entre los cometas y la atmósfera de la Tierra. La combinación de este gas noble encontrada en el cometa resulta muy parecida al xenón U, la mezcla primigenia que, según los científicos, habría llegado a nuestro planeta mientras comenzaba a formarse el Sistema Solar.
Estas mediciones sugieren que los cometas aportaron aproximadamente un quinto de la cantidad de xenón que se encontraba en la antigua atmósfera terrestre. El xenón —un gas incoloro e inodoro que conforma menos de una milmillonésima parte del volumen de la atmósfera de la Tierra— podría ser la respuesta a una cuestión sobre los cometas que viene de largo: ¿contribuyeron a la aportación de materia a nuestro planeta cuando el Sistema Solar aún estaba formándose, hace unos 4.600 millones de años? Y si fuera así, ¿en qué cantidad?
Este gas noble se forma en distintos procesos estelares, desde las últimas fases de estrellas de masas baja e intermedia hasta explosiones de supernovas e incluso fusiones de estrellas de neutrones. Cada uno de estos fenómenos da lugar a distintos isótopos de este elemento. Al ser un gas noble, el xenón no interactúa con otros elementos químicos, por lo que es un marcador importante de la materia que dio origen al Sol y a los planetas, y que a su vez procedería de las generaciones más antiguas de estrellas.
Más información en:
Los huesos más antiguos de nuestra especie están en
Marruecos.

09 de junio de 2017.


Los científicos acaban de mover los orígenes de nuestra especie en el espacio y en el tiempo. Hasta ahora se pensaba que los restos de Homo Sapiens más antiguos eran los encontrados en el este de África hace unos 200.000 años, pero se acaban de identificar huesos de cráneo, cara y mandíbula de miembros tempranos de nuestra especie en un yacimiento de Marruecos y se han fechado en cerca de 315.000 años.
Este descubrimiento indica que el Homo sapiens apareció más de 100.000 años antes de lo que se creía. Los hallazgos, publicados esta semana en dos artículos de la revista Nature, no implican que nuestra especie se originara en esa región del norte de África. Lo que sugieren es que los primeros miembros de nuestra especie evolucionaron en todo el continente, según destacan los autores.
"Hasta ahora se pensaba que el Homo sapiens probablemente se había originado bastante rápidamente en una especie de ‘jardín del Eden’ situado posiblemente en el África subsahariana", comenta Jean-Jacques Hublin, coautor del estudio e investigador del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania).
“Pero ahora diría que ese ‘jardín del Edén’ es todo el continente africano", añade Hublin, que durante una década ha sido uno de los responsable de la excavación en el yacimiento marroquí donde se han encontrado estos restos humanos más antiguos: el yacimiento de Jebel Irhoud, cerca de la costa atlántica.
Más información en:
http://noticiasdelaciencia.com/not/24676/los-huesos-mas-antiguos-de-nuestraespecie-estan-en-marruecos/


Publicar un comentario