miércoles, 13 de diciembre de 2017

La estación espacial china se estrellará en la Tierra en los próximos meses

La estación espacial china se estrellará en la Tierra en los próximos meses
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© Image LaVanguardia.com Imagen virtual de la estación espacial china Tiangong-1


La estación espacial china Tiangong-1, que se aproxima sin control hacia la Tierra, ha acelerado su descenso en los últimos días, según informa el diario británico The Guardian. Los expertos estiman que la aeronave colisionará con la Tierra antes del fin de abril de 2018, aunque el lugar y el momento exacto de la caída no se podrán predecir hasta los últimos instantes.
China lanzó la Tiangong-1, cuyo nombre significa ‘Palacio Celestial’, en 2011. Fue la primera estación que puso en órbita el programa espacial chino, y en un principio iba a durar hasta 2013. Pero sus responsables decidieron alargar su vida útil, en suspensión, para recopilar más datos sobre sus componentes. En 2016, la Administración Espacial Nacional China informó de que había perdido el contacto con el sistema de comunicación. Unos meses más tarde, notificó a la ONU de la caída descontrolada de la estación. En las últimas semanas, ha descendido por debajo de los 300 kilómetros, y su final se ha acelerado.
La mayor parte de la Tiangong-1 se desintegrará por la fricción con la atmósfera
Al entrar en la atmósfera, gran parte de la nave de 8,5 toneladas se desintegrará por la fricción con el aire. Sin embargo, Jonathan McDowell, astrofísico de Harvard, advierte en declaraciones a The Guardian que podrían sobrevivir algunas piezas de hasta 100 kilos, que impactarían sobre la Tierra. Aun así, los expertos consideran que el riesgo de daño a personas es remoto.
La Tiangong-1 seguirá bajo el ojo escrutador de los astrofísicos hasta su último momento, aunque no podrán predecir dónde tendrá lugar el impacto final hasta las últimas horas, ya que las perturbaciones atmosféricas podrían desviar ampliamente su trayectoria.
En el pasado se han estrellado sobre la Tierra otras aeronaves de gran tamaño, como la americana Skylab, de la NASA, o las soviéticas Salyut-7 y Cosmos 1686, que descendieron juntas. En ningún caso han causado daños humanos.
El riesgo de daño a personas por el impacto es remoto

martes, 12 de diciembre de 2017

HAY VIDA EN MARTE(S)

HAY VIDA EN MARTE(S)

EXPOSICIÓN
MARTE. LA CONQUISTA DE UN SUEÑO
Espacio Fundación Telefónica
C/ Fuencarral, 3, Madrid
12
DIC
19:00 - 21:00





¿Es la vida un fenómeno común en el universo? ¿Qué es la vida? ¿Cuál es su origen? ¿Cuáles son las condiciones necesarias para que exista? No te pierdas nuestra próxima charla marciana.

Algunos los imaginaron verdes, otros con antenas, otros con poderes sobrehumanos; algunos pensaron que querían conquistar la tierra y otros que compartirían los secretos del universo y la tecnología con nosotros. Los marcianos continúan siendo un gran misterio que sólo la ciencia puede llegar desvelar, y  es que: ¿estamos solos en el universo? ¿Hay vida en Marte?
Con motivo de la exposición ‘Marte, la conquista de un sueño‘, que se puede visitar en el Espacio Fundación Telefónica hasta el 14 de mayo de 2018, y como no podía ser de otra manera, dedicamos este Hay Vida en martes al planeta que más pasiones despierta en la actualidad: el planeta rojo.
¿Es la vida un fenómeno común en el universo? ¿Qué es la vida? ¿Cuál es su origen? ¿Cuáles son las condiciones necesarias para que exista? ¿Puede haber otros lugares que alberguen, hayan albergado o puedan albergar vida en el futuro? Y, de haberla, ¿cómo detectarla?  A menudo la ciencia alza la mirada hacia el cielo para comprender el universo y trata de estudiar la vida en la Tierra para responder a estas preguntas. Pero no sólo: también el arte y la literatura contribuyen a imaginar la vida más allá.
Para analizar estas cuestiones reuniremos en nuestro auditorio a expertos de diferentes áreas de la ciencia y la cultura que nos darán su perspectiva: Javier Piqueras, astrofísico, Miguel Ángel Fernández, biólogo, Elisa McCausland, crítica e investigadora especializada en cultura popular y Leyre Valiente, diseñadora que encuentra su inspiración en la Ciencia ficción. La conversación estará moderada por Juan Ángel Vaquerizo, coordinador de la Unidad de Cultura Científica del CAB y miembro del INTA.
Como es habitual, nos acompañarán el dibujante Enrique Flores (@cuadernista ) y nuestros #martianos, grupo de jóvenes de entre 14 y 19 años, quienes  aportarán su visión y su experiencia personal y generacional.
El programa se podrá seguir en streaming en nuestra web y será interpretado a lengua de signos española (LSE). Además, se podrá participar y hacer preguntas en Twitter con el hashtag #VidaMartes.
Si quieres asistir, no olvides reservar tu entrada gratuita al final de este post. Entrada libre hasta completar aforo.
Miguel Ángel Fernández Martínez (@cientifriko)
Departamento de Evolución Molecular del CAB. Desde bien pequeñito, Miguel Ángel se interesó por la naturaleza y por los seres que la habitan. Estudió Biología en la Universidad Autónoma de Madrid. 5 años más tarde ya se daba cuenta de que las grandes construcciones se realizan empleando pequeños ladrillos y por lo tanto, se empeñó en tratar de entender todo lo posible la vida que se escapa a la visión directa del ojo humano: la de los microorganismos. Con ese fin, realizó un máster en la misma UAM, seguido de un doctorado en Ecología Microbiana que terminó en el verano del año 2016. Actualmente se encuentra trabajando en el Centro de Astrobiología de Madrid, formando parte del proyecto ‘Detección de Biomoléculas en Exploración Planetaria’, intentando aportar su granito de arena en el avance de la investigación en este campo y, sobre todo, intentando aprender cada día un poco más acerca de todo lo que se pueda.
Elisa McCausland (@reinohueco)
Elisa McCausland (Madrid, 1983) es periodista, crítica
e investigadora especializada en cultura popular. Autora
de Wonder Woman: El feminismo como superpoder
(errata naturae, 2017). Ha reflexionado sobre cultura,
imagen y feminismos tanto en espacios radiofónicos
como en ensayos críticos y prensa escrita.
Promotora del Colectivo de Autoras de Cómic y
miembro de la Asociación de Críticos y Divulgadores
de Cómic. Comisaria de la exposición ‘Presentes: Autoras
de tebeo de ayer y hoy’.
Leyre Valiente (@LeyreValiente)
Estudió Comunicación Audiovisual y Diseño de Moda
(su proyecto final fue incluido en VOGUE Talents) y
continuó su formación en los estudios de diseño de
ALEXANDER MCQUEEN y LOEWE. Con su propia marca,
ha sido invitada a mostrar su trabajo en las
Mercedes Benz Fashion Week de Varsovia, Berlín,
y Amsterdam y numerosas pasarelas internacionales. En España
ha mostrado sus colecciones en MBFW Madrid además
de haber sido invitada a otras semanas de la
moda nacionales. Su trabajo se ha expuesto
en el Museo de América, Museo de Artes Decorativas,
Museo Geominero y la iniciativa Close the Loop de
H&M y VOGUE. Ha trabajado como docente y
ponente en varias escuelas de toda España
antes de su reciente incorporación a Kimoa,
la marca del corredor de Fórmula 1 Fernando Alonso,
como directora creativa. Su interés por el arte, la cultura,
y sobre todo la ciencia ficción, le llevan a basar sus
colecciones en esta temática y ha participado en
podcast y programas de radio además de realizar
colaboraciones con EA Electronics (Los Sims) y
Cosmopolitan TV. Dos de sus diseños se
encuentran expuestos en la exhibición ‘Marte. La conquista
de un sueño’ de Espacio Fundación Telefónica.
Javier Piqueras López (@piquemc2)
Departamento de Astrofísica del CAB. No tiene que
ser muy común para un niño de apenas seis años
responder a la pregunta “¿qué quieres ser de mayor?”
con una clara y rotunda respuesta: astrofísico. Pero Javier
lo tenía claro desde bastante antes, incluso habiendo
nacido en Madrid. Con unos cuantos años más
(once, concretamente), se apunta a su primer curso de astronomía
y astrofísica en el Planetario de Madrid, y no falta
a su cita con las Perseidas cada verano,
ni a tantos otros viajes con su padre y
su abuelo con el telescopio a cuestas. Como no
podía ser de otra manera, 20 años después se doctora
en Astrofísica por la Universidad Complutense de Madrid.
Tras una temporada en Oxford, vuelve al Centro
de Astrobiología como parte del proyecto HARMONI
para hacer lo que más le gusta, cacharrear con telescopios…
¡y mucho mejor si son del tamaño de un campo de baloncesto!
Juan Ángel Vaquerizo (@JA_Vaquerizo)
Coordinador de la Unidad de Cultura Científica del CAB.
Astrofísico, tras más de  diez años dedicado a la enseñanza
de las ciencias, se incorpora al INTA para trabajar en el proyecto
PARTNeR, un proyecto de radioastronomía educativa
que utiliza una antena de NASA situada en el complejo
espacial de Robledo de Chavela, cerca de Madrid.


Desde 2009 forma parte de la Unidad de Cultura Científica
del CAB donde, además de coordinar proyectos educativos,
desarrolla una intensa labor de divulgación científica impartiendo
charlas y talleres para profesores, estudiantes y
público en general. Miembro de la RSEF y también de la
ApEA (Agrupación para la Enseñanza de la Astronomía),
investiga en didáctica de las ciencias, concretamente
en la enseñanza y aprendizaje de la astrofísica,
la astrobiología y las ciencias planetarias.
Con la colaboración de:


https://espacio.fundaciontelefonica.com/evento/hay-vida-en-marte/?utm_source=comunicacion&utm_medium=boletines&utm_campaign=semana11122017


https://espacio.fundaciontelefonica.com/evento/marte-la-conquista-de-un-sueno/

Lectura – Realidad

Lectura – Realidad
Carlos Mujica |Diciembre 5, 2017

La ciencia sostiene que no se debe atribuir realidad a una cosa que no sea accesible a la experiencia. La experiencia, pues, es la realidad; la realidad, entre muchos otros aspectos, se percibe en el campo visual, en el campo auditivo, por el medio táctil, etc. Una cosa que no se perciba por estos sentidos como medios, la ciencia y el hombre en general, que estructura sus conocimientos de la realidad mediante cánones aprendidos, que se propagan por la difusión de la ciencia. De igual manera, se divulgan por medios vulgares; es decir, por la opinión de la gente común: el pueblo, motejado “vulgo”.
Pero cuando utilizo ese medio negado, nada accesible a la realidad, conocido como “ciber-espacio” para hacer llegar mis crónicas al periódico impreso, El Impulso, hago uso de una realidad nada accesible a mi experiencia, ni a la experiencia de ningún mortal. De manera que esta experiencia de la realidad negada por la ciencia, es mi experiencia de mi realidad de lo físico: el “ciber-espacio”.
Bajo la concepción científica el ciber-espacio no es realidad porque para ella no es nada físico.
La apreciación de Descartes de otorgar realidad a una cosa que no es accesible a la experiencia, porque, según él “el espacio es idéntico a la extensión, pero la extensión está ligada a los cuerpos; de lo cual concebía que, no existe el espacio sin los cuerpos, es decir, no existe el espacio “vacío””.
Einstein, que en todo momento sostuvo en su teoría de la relatividad, que la luz necesita el espacio “vacío” para movilizarse. En el apéndici V, la última parte de su teoría, aceptó la concepción de Descartes, mediante explicación que no admite el error como para no sacrificar su concepción. Dice Einstein, cito: “Entonces, Descartes no estaba tan equivocado al creerse obligado a negar la existencia de un espacio vacío; aunque esa opinión parecía absurda, en tanto que se consideraba que solamente los cuerpos ponderables tenían realidad física. Únicamente la idea del campo como representante de lo real, conjuntamente con el principio de la relatividad generalizada, es lo que ha venido a poner de manifiesto el verdadero sentido de la idea de Descartes: “no existe un espacio libre de campo”.
El campo es el recurso extendido hacia la realidad intangible e invisible, después de venir siendo aplicado a los cuerpos
físico ponderables. De modo que mediante este recurso fue como la ciencia después de muchos rechazos admitió aceptar el concepto de campo para lo no real.
Entonces, con la concepción de campo es admisible la realidad del ciber-espacio.
carlosmujica928@yahoo.com
@carlosmujica928

Meteoros Gemínidas 2017: Guía completa para su observación




Posted: 11 Dec 2017 08:13 AM PST

Crédito: IMO
Después del las Leónidas, se aproxima en Diciembre una nueva cita con un destacado radiante invernal, las Gemínidas. No tan conocido como las Perseidas, debido a la fecha en que alcanza el máximo, destaca por meteoros lentos y una actividad muy alta. Este año alcanzará el máximo de actividad el 14 de Diciembre las 6:30 horas (TU). La Luna en una fase casi nueva favorecerá notablemente las condiciones de observación. El radiante alcanza el punto más alto a las 3:00.
Los datos del radiante son:
  Actividad: Del 4 al 17 de Diciembre
  Máximo: 14 de Diciembre de 6:30 TU
  THZ: 120 meteoros/hora
  Radiante: α = 112°, δ = +33°
  V∞ = 35 km/s
  r = 2.6
  TFC: α = 087°, δ = +20° y α = 135°, δ = +49° antes de las 0:00, y α = 087°, δ = +20° y α = 129°, δ = +20° después de las 0:00
En la carta celeste cabecera del post se puede ver la deriva diaria del radiante.
Pero, ¿Qué es la THZ?
Hay diferentes datos que se pueden obtener de las observaciones. Estos son: Relación poblacional, tasa horaria zenital y densidad espacial. De ellos, el más usado es la tasa horaria zenital, o THZ, siglas que usaré a partir de ahora a lo largo de la exposición para referirme a ella. La THZ refleja la cantidad de meteoros que es posible observar en una hora bajo unas determinadas condiciones. Para comprender mejor la explicación que a continuación detallo es necesario tener delante los apuntes sobre actividad de meteoros, que indica la fórmula que nos permitirá calcular la THZ.
La THZ, es resultado de 4 factores:
1. La Tasa horaria, que es el número de meteoros vistos por un observador por unidad de tiempo. Este dato es muy subjetivo, ya que no todos los observadores ni lugares de observación se encuentran en las mismas condiciones.
2. El factor de cielo cubierto en nuestro área de visión. A medida que aumentan las nubes, aumenta la posibilidad de quedar ocultos por ellas los meteoros.
3. El factor de Límite de Magnitud, habitualmente denominado MALE. El MALE nos indica la estrella más débil visible en el cielo, por lo tanto es indicador de la calidad del cielo que observamos.
4. El factor de altura de radiante, que determina la altura del punto radiante sobre el horizonte, ya que, a medida que esta sea menor, es más probable que los meteoros nos queden ocultos por el horizonte.
Así pues, podríamos decir que una THZ son los meteoros visibles en 1 hora, siendo visibles estrellas de la magnitud 6,5 en el cielo, sin nubosidad y con el radiante situado en el zenit. Los tres últimos factores es importante que sean bajos, ya que aumentarían artificialmente los valores de Actividad.
La observación visual
Para la observación de meteoros disponemos de varias técnicas, entre las cuales, las más accesibles a los aficionados son la visual, la fotográfica y la telescópica. Además también se suelen realizar observaciones con equipos de vídeo, radar y últimamente debido a las ventajas de las cámaras CCD, también con CCDs. Cada una de ellas dispone de una serie de ventajas e inconvenientes.
Antes de comenzar cualquier observación deberemos preparar todo el material, como bolígrafos, los partes de observación, mapas, en casos de observación visual las tablas de magnitud límite, una linterna roja, a ser posible de las que tienen pinza para tener las manos libres, un reloj y una tabla donde apoyar las hojas. Así mismo es importante tener una silla cómoda. Y sobre todo mucha ropa de abrigo y termo con café.
Antes de empezar a observar en cada intervalo de tiempo prepararemos los mapas de las zonas a estudiar y situaremos visualmente el punto radiante para clasificar claramente la asociación o no de un meteoro al radiante. Si bien, hacer esto no es aconsejable en las primeras observaciones pues corremos el riesgo de asociar todos los meteoros vistos al radiante por pura sugestión.
La técnica visual es la más accesible de todas ellas, y posiblemente la más sencilla de realizar dentro de la astronomía amateur. De todas las maneras de observar meteoros ésta es la más practicada con diferencia. Solamente necesitamos unos cielos limpios, transparentes, con una magnitud límite que no debe bajar de la 5, y paciencia. Consiste en observar el cielo e ir anotando los meteoros que vamos viendo.
Los mínimos datos a recoger son el radiante del que procede el meteoro y la magnitud visual del mismo. Datos como el color únicamente los tomaremos cuando la actividad sea muy baja y el registrar dicho dato no suponga el perder de manera notable atención a la observación. Otro dato también interesante a registrar es la velocidad, si bien, en caso de no anotarla, deberemos tenerla en cuenta a la hora de clasificar un meteoro dentro de un radiante. Por ejemplo, un meteoro de velocidad lenta no puede ser clasificado como Perseida, pues la característica de este radiante son las altas velocidades.
También es habitual dibujar en unos mapas diseñados a tal efecto los trazos de los meteoros, para mejorar la precisión en la clasificación de los mismos. Este se vuelve especialmente importante cuando trabajamos con los denominados complejos de radiantes, donde se sitúan en una pequeña área del cielo varios radiantes, tales como las virgínidas en Marzo, el complejo de Acuario en Julio y las Táuridas en Noviembre, pues así se puede clasificar con mayor precisión los miembros de cada radiante.
La observación visual hay que realizarla en intervalos de tiempo no inferiores a 45 minutos, ni tampoco realizar observaciones muy prolongadas sin descansos.
Según sea la actividad deberemos modificar nuestra manera de registrar los datos.
Con baja actividad, podemos rellenar la mayor parte de los datos del parte de observaciones. Podemos tomar datos como la hora exacta sin ser necesario registrar con precisión de segundos, el color, la velocidad, dibujar el trazo, etc...
En caso de actividades altas, deberemos centrarnos en los datos más importantes para intentar perder el menor número de meteoros mientras realizamos nuestras anotaciones, por supuesto nos olvidamos de dibujar su trazo en el mapa. Fundamentales son los datos de la magnitud y el radiante al que está asociado. En caso de no darnos tiempo a registrar la hora podemos realizar una agrupación por intervalos de tiempo.
En caso de actividad muy alta únicamente deberemos centrarnos en el radiante de alta actividad omitiendo el registro de los meteoros esporádicos o asociados a otros radiantes. Si aún así no somos capaces de seguir la actividad iremos apuntando los meteoros más brillantes de manera que seamos capaces de registrar la mayor cantidad de ellos dentro de un rango de magnitudes inferior.
En estos casos de actividad alta podemos recurrir a otro método diferente al de anotar los datos en papel. Consiste en registrar los datos en una grabadora etiquetando la cinta con el intervalo de tiempo en el cual se realizó la observación. Este método permite registrar la actividad con un mínimo tiempo muerto, que puede rondar a los 5 segundos contra los 30 segundos que puede significar el registro en papel, además de no ser necesario perder la atención del cielo. La desventaja de esta técnica reside en que en caso de estar acompañado, las voces de los acompañantes también quedan registradas.
Así mismo nuestras observaciones se deben centrar en una distancia de 40º del radiante en estudio. Otro error habitual es realizar en observaciones en grupo el registro de los datos de todos los observadores en el mismo parte. Esto anula totalmente la validez de la observación. Cada observador debe usar su parte y realizar sus mediciones de magnitud límite individualmente.
El registro fotográfico
La técnica fotográfica tiene como ventaja la precisión de la medida de los trazos, cosa muy difícil de lograr en técnicas visuales, sin embargo el campo visual de esta técnica es generalmente más reducida a no ser que usemos gran angulares, y el rango de magnitudes está más limitado, pues generalmente es difícil registrar meteoros con magnitudes más débiles de la 2, mientras que en visual y con buenas condiciones podemos llegar incluso a la 5. Debemos tener en cuenta que si la relación poblacional de un radiante es de 2,5, significa que son visibles 2,5 veces más de meteoros de la magnitud 3 que de la 2.
Trabajando con varias estaciones separadas entre sí, generalmente unos 100 kilómetros se pueden determinar datos tales con la altura de comienzo y finalización del trazo o datos tan importantes como los elementos orbitales del meteoro.
Para esta técnica podemos usar una cámara réflex con un objetivo de 35 ó 50 mm de focal sobre un trípode y sensibilidad 200, 400 u 800 ISO. De todos modos deberíamos hacer seguimiento con la cámara pues de lo contrario será obligatorio anotar la hora en que cada meteoro fue fotografiado, pues si no lo hacemos así para determinar su comienzo y final no podremos usar como referencia los trazos de las estrellas.
Además se suelen realizar las tomas con un obturador giratorio, que muestra en la fotografía el trazo del meteoro de manera discontinua, permitiendo calcular la velocidad el mismo.
Un reto: la observación telescópica
La tercera técnica consiste en la denominada observación telescópica la cual puede ser llevada a cabo o con telescopio o con unos prismáticos. La observación con prismáticos, es la más cómoda y agradable. Esta técnica las ventajas que tienen son gran precisión en determinar el trazo del meteoro y un rango que magnitudes que en prismáticos de 50 mm pueden alcanzar la 9 y en prismáticos de 80 mm hasta la 10 y 11. En el caso de telescopios estos deben ser preferiblemente reflectores muy luminosos, aconsejándose el uso de dispositivo binocular y con un campo nunca inferior a los 2º.
Sin embargo tiene dos desventajas muy notables, por un lado lo incómodo que puede llegar a resultar la observación por el hecho de tener que mirar prolongadamente por un ocular forzando generalmente posturas para realizarlo, y a que el campo visualizado es muy pequeño, con lo cual el número de meteoros observados es bastante reducido.
Generalmente esta técnica no es costosa pues con unos sencillos prismáticos de 50 mm ya nos es suficiente. Estos prismáticos suelen ofrecer un campo de 5º si trabajamos con 10 aumentos, lo cual es un campo agradable de trabajar, si bien serán aún mejores los de 7 aumentos, pues ofrecen 7º de campo y son más luminosos. De todos modos los prismáticos que generalmente mejores resultados ofrecen son los de 80 mm con 11 aumentos.
Generalmente los trípodes comunes que usamos para los prismáticos no suelen ser cómodos para este tipo de observación, por lo que se hace aconsejable construirse uno mismo un sistema de soporte de prismáticos en forma de horquilla que permita observar cómodamente sentado en por ejemplo un silla de playa con diferentes niveles de inclinación. Este sistema debe permitir disponer de las manos libres salvo para hacer los correspondientes ajustes para el seguimiento del centro del campo.
Los intervalos de observación suelen ser de 30 ó 40 minutos, por lo que es importante la comodidad, pues en una observación común, en dicho intervalo es muy probable que observemos entre 5 y 10 meteoros a lo sumo, por lo que apenas apartaremos nuestros ojos del ocular. Así mismo es fundamental realizar descansos.
Para estas observaciones es fundamental el dibujar el trazo del meteoro, y recoger datos como su magnitud y la velocidad. Está es una escala que va de la A a la F, siendo la A la velocidad más lenta, y F la más rápida. Generalmente es difícil clasificar los meteoros directamente y requiere un análisis más cuidado, pues la mayoría no comienzan o terminan en el campo de visión. Es importante familiarizarse con el campo y las estrellas antes de comenzar, e identificar las estrellas que usaremos para la comparación del brillo. Cuando observemos un meteoro, en lugar de pasar directamente a realizar el trazo en el papel, continuaremos observando por unos segundos para asegurarnos cuales son las estrellas que vamos a tomar de referencia para su punto de comienzo y su punto de finalización.
Algo fundamental en esta manera de observar es la precisión, pues sino tenemos cuidado, una de las ventajas de este método observacional se perdería. De hecho a la hora de medir las posiciones x e y del trazo en el mapa, se mide hasta con precisión de milímetro y se cuida la escala de la fotocopia del mapa. Así mismo en los partes existe una columna para indicar la fiabilidad de la observación.
Los centros de campo, denominados TFCs suelen situarse a 10 ó 15º del punto radiante. Existen ya juegos de mapas para cada radiante, en los cuales se indican estrellas de comparación.


¡Suerte con la observación!