viernes, 23 de febrero de 2018

Elon Musk lanzará mañana dos satélites que podrán brindar Internet desde el espacio

Elon Musk lanzará mañana dos satélites que podrán brindar Internet desde el espacio
Por BAE Negocios
El CEO de Space X, Elon Musk, confirmó hoy que el cohete
Falcon 9, que despegará mañana desde una base estadounidense, l
levará a bordo dos satélites para brindar acceso a Internet
de banda ancha desde el espacio.
A través de su cuenta de Twitter, Musk confirmó que el cohete
“lleva dos satélites de Space X para banda ancha global”,
algo que se rumoreaba pero aún no estaba confirmado ya que
la operatividad de esas naves aún espera la aprobación de la
Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC).
El Falcon 9, que también llevará al espacio el satélite español
Paz, debía despegar el fin de semana anterior, pero su
lanzamiento se fue postergando hasta hoy, cuando volvió a
aplazarse por cuestiones climáticas.
Space X quiere crear una constelación de casi 12.000 satélites
que orbitarán en forma sincronizada sobre la Tierra, dando
conectividad a los receptores de antena en la superficie
del planeta.
Un conjunto de 4.425 satélites se ubicarán a unas 1.125 kilómetros
de altura, mientras que 7.518 satélites se ubicarán a unas
321 kilómetros y operarán en una frecuencia de radio diferente,
si avanza el plan anunciado en 2015 por Musk.
Así, la flota masiva de naves estaría constantemente en
movimiento alrededor del planeta y supuestamente sería capaz
de proporcionar cobertura a prácticamente cualquier punto de la
Tierra en todo momento.
El 6 de febrero último, la compañía lanzó desde Florida
el cohete
operativo más poderoso del mundo, el Falcon Heavy, que llevó
al espacio un automóvil Tesla, y el sábado espera repetir con
el lanzamiento desde la Base Aérea Vandenberg en California.

La colisión que cambió la historia de la astronomía

La colisión que cambió la historia
de la astronomía

La kilonova, el colosal choque de dos estrellas de
neutrones que permitió la detección casi simultánea
de ondas gravitacionales y ondas de luz, sigue
asombrando. La venezolana Kathy Vivas formó parte
de la red que observó el fenómeno

Por MARIELBA NÚÑEZ | MNUNEZ@EL-NACIONAL.COM
11 DE FEBRERO DE 2018 12:31 AM

Una nueva era para la astronomía y para la astrofísica. Así fue
bautizada la observación, en agosto pasado, del espectacular
choque de 2 estrellas de neutrones, un esfuerzo científico en el que
participaron más de 70 observatorios terrestres y espaciales,
aproximadamente 1.000 instituciones de investigación y una red
de más de 3.600 científicos de todo el mundo.
El ensayo inédito de ciencia colaborativa, que comenzó en agosto
de 2017, se justificaba por la magnitud del reto que estaba
por delante: la detección, por segunda vez, de las ondas
gravitacionales, el fenómeno predicho por Albert Einstein que
apenas había sido confirmado por la ciencia en 2016. Esta
vez, además, permitiría la observación de la luz que sería
desprendida por la gigantesca colisión estelar.
La astrofísica venezolana Kathy Vivas, investigadora
del Observatorio Interamericano Cerro Tololo, en
La Serena, Chile, está en la lista de quienes escribieron
esta historia. Fue una de las científicas que diseñó
los protocolos que permitieron a los telescopios rastrear
la señal luminosa del choque de las estrellas, una vez
que los observatorios LIGO y Virgo, especializados
en detectar las ondas gravitacionales, captaran esa
perturbación gravitatoria que ocasiona la kilonova, como
también se conoce este tipo de fenómeno.
Lo que se requería, informa por correo electrónico, era
“investigar una zona muy grande del cielo y buscar ‘algo’
que hubiera cambiado de brillo súbitamente y que pudiera
asociarse a la señal de onda gravitacional. El telescopio
Víctor Blanco, de 4 metros de diámetro, en el Observatorio
Cerro Tololo, cuenta con una cámara de gran formato
–llamada Decam– que tiene mucha sensibilidad y cubre
un campo de visión bastante grande”. Eso lo hizo ideal
para esta tarea.
La científica tuvo la oportunidad de observar la kilonova en
dos ocasiones. La primera vez fue el 21 de agosto, 5 días
después de que se detectó. “La observamos todo el tiempo
que se pudo hasta que se ocultó bajo el horizonte. Fue
impresionante ver ‘en vivo’ los cambios tan
rápidos que ocurrían”.

En terrenos del misterio

La kilonova que la revista Science bautizó como el acontecimiento
científico de 2017 sigue dando de qué hablar. Recientemente, se
informó que el Observatorio de Rayos X Chandra aún
detecta la emisión de rayos gamma de la colisión, ocurrida
a 130 millones de años luz, aunque lo que se esperaba era
que se extinguiera rápidamente.
El astrofísico venezolano Claudio Mendoza indica que la posibilidad
de conocer la naturaleza de los enigmáticos rayos gamma
es otra de las promesas que ofreció este avance. “Por primera
vez se entendió que estas explosiones de alta energía, que nadie
sabe qué son, están asociadas a choques de estrellas neutrónicas”.
También se avanzó en el conocimiento del origen de elementos
pesados como el uranio y el plomo. “Cuando se observaron los
resplandores se detectaron líneas de estos
elementos y también de los lantánidos, conocidos como
tierras raras”. El oro es otro de los rastros de las colisiones
de este tipo. “Es posible que el metal de un anillo de bodas
haya resultado de una de ellas”, dice Vivas.


El Dato

La primera detección de ondas gravitacionales ocurrió en febrero de 2016. Se
realizó en los observatorios LIGO, Virgo y Geo600, que captaron el
choque de agujeros negros, un evento que no produce luz, así que no
se hubiera podido percibir con telescopios, señala la
astrofísica Kathy Vivas. Las ondas gravitatorias, añade, ofrecen
otra forma de observar los fenómenos del universo.

ASTRO-NOTICIAS-III PARTE-23-02-18

ASTRO-NOTICIAS-III PARTE-23-02-18

Meteorología espacial: ir adonde nadie ha ido.
05 de febrero de 2018.

Puntos de Lagrange asociados al sistema Tierra-Sol. Los
puntos de Lagrange son posiciones en el espacio
donde las fuerzas gravitatorias de un sistema
de dos cuerpos como el Sol y la Tierra se
equilibran, permitiendo que una nave espacial
permanezca en la posición con un consumo
reducido de combustible. Crédito: NASA/WMAP
Science Team.
Vivir cerca de una estrella es arriesgado y colocar una
nave espacial cerca del Sol es un buen modo de
observar la actividad solar que cambia rápidamente
y de enviar avisos por anticipado de posibles
peligros por fenómenos solares. ESA está estudiando
cómo hacer esto.
El Sol expulsa miles de millones de toneladas de
material en expulsiones de masa de la corona
colosales. Estas inmensas nubes de materia
normalmente no llegan a nuestro planeta, pero
cuando una lo hace perturba la burbuja magnética
protectora de la Tierra y la alta atmósfera, afectando
a satélites en órbita, la navegación, tendidos
eléctricos terrestre y redes de datos y de
comunicación. Obtener avisos de estos fenómenos
sería inmensamente útil: un estudio reciente de
ESA estimó que el impacto potencial en Europa
de uno solo de estos fenómenos extremos podría
ser de unos 15 mil millones de euros.
“Uno de los mejores modos para observar
la actividad solar que cambia rápidamente es
colocar una nave espacial ligeramente apartada
de nuestra línea directa al Sol, de modo que
pueda observar la “cara” de nuestra estrella
antes de que gire y apunte hacia nosotros”,
explica Juha-Pekka Luntama (ESA).
Un punto del espacio, denominado quinto punto
de Lagrange (L5), se encuentra en un lugar ideal
para monitorear el Sol, a 60º por detrás
de la Tierra en su órbita. “L5 es un lugar
excelente para una futura misión de ESA
relacionada con la meteorología espacial
ya que nos proporciona imágenes por anticipado
de lo que está ocurriendo en el Sol”, comenta
Juha-Pekka. “La nave espacial proporcionará
datos cruciales que nos ayudarán a observar
explosiones y mejorar nuestras predicciones
del momento de llegada a la Tierra y proporcionar
conocimiento por adelantado de las regiones
activas del Sol antes de que giren y sean visibles”.
ESA seleccionará el diseño final de esta misión
en unos 18 meses.
Más información en:
Canibalismo galáctico generalizado en Quinteto
de Stephan.
07 de febrero de 2018.


El Quinteto de Stephan en una imagen en falso color
tomada con el CFHT. Crédito: CFHT/Coelum,
Jean-Charles Cuillandre (CFHT/CEA
Saclay/Obs. de Paris)
y Giovanni Anselmi (Coelum).
Una imagen óptica multibanda extremadamente
profunda arroja nueva luz sobre el proceso de
formación del famoso grupo de galaxias en
colisión conocido como el Quinteto de
Stephan. La imagen revela estructuras
no detectadas hasta ahora, en particular
un halo rojo muy extenso compuesto de estrellas
viejas y centrado en la galaxia elíptica NGC 7317,
que había sido ignorado en estudios previos
de la dinámica de la colisión global.
La detección del halo de estrellas rojas
centrado en la galaxia NGC 7317 indica que
el Quinteto es mucho más antiguo de lo que
se pensaba. Los modelos de formación y evolución
de este emblemático sistema tendrán que ser
revisados. Este caso global de canibalismo galáctico
acabará conduciendo a la formación de una
galaxia elíptica gigante.
Más información en:
Descubierta una de las estrellas más viejas de
la Vía Láctea.
02 de febrero de 2018.

J0815+4729 es una estrella con una deficiencia
de hierro extrema y un exceso de carbono, lo que
sugiere que es una de las estrellas más antiguas
que se haya encontrado en la Vía Láctea. Concepto
artístico. Crédito: Gabriel Pérez / SMM / IAC.
En un estudio publicado en la revista The Astrophysical
Journal Letters, un equipo de astrónomos
españoles anunció el descubrimiento de una
de las primeras estrellas en formarse en la
Vía Láctea. La estrella no evolucionada, llamada
J0815+4729, se encuentra a 7.500 años-luz de
distancia en el halo de la Vía Láctea y probablemente
se formó 300 millones de años después del Big Bang,
hace unos 13.500 millones de años.
"Sabemos solo de la existencia de unas pocas
estrellas de este tipo (que se pueden contar
con los dedos de una mano) en el halo de la Vía
Láctea, la región en donde se encuentran las
estrellas más antiguas y más pobres en metales
de nuestra galaxia", dijo David Aguado, un estudiante
de investigación en el IAC y autor principal del
estudio, en un comunicado de prensa.
La estrella antigua, que tiene solo un 70 por ciento
de la masa del Sol, se identificó inicialmente a
partir de un conjunto de datos generados por el
Sloan Digital Sky Survey (SDSS), un proyecto de
levantamiento masivo que reunió imágenes en
varios colores para cerca de un tercio del cielo, así
como espectros para más de tres millones de objetos
astronómicos. Los investigadores seleccionaron
específicamente J0815+4729 para un seguimiento
basado en su aparente falta de metales, un término
que los astrónomos aplican a cualquier elemento más
grande que el hidrógeno y el helio en las estrellas.
Más información en:
¿Virus fuera de la Tierra?
29 de enero de 2018.
Los virus son los entes biológicos más abundantes
de la Tierra. Sin embargo, figuran entre los que
más lagunas presentan para el conocimiento
científico. Podrían existir también fuera de la
Tierra, pero hasta ahora apenas se han hecho
investigaciones sobre esta posibilidad.


Ilustración de la superficie helada de Europa.
Según todos los indicios, bajo ella existe un gran
océano subterráneo. En dicho mar
podría haber vida. Imagen: NASA/JPL-Caltech.
El equipo internacional de Ken Stedman, profesor
de biología en la Universidad Estatal de Portland
en Estados Unidos, está intentando cambiar
esa situación. Estos científicos hacen un llamamiento
para que la NASA y otras agencias espaciales pongan
a punto tecnología que permita buscar virus en
muestras líquidas de las lunas de Saturno y
Júpiter, a fin de poder detectar, en recovecos
de la Tierra y Marte que hayan permanecido
inalterados desde un pasado distante, la presencia
de virus, y para determinar si los virus terrestres
podrían sobrevivir en el espacio.
Stedman se queja de que ha transcurrido más
de un siglo desde el descubrimiento de los
primeros virus, y que hasta ahora, en lo que
se refiere a la búsqueda de vida fuera
de la Tierra, han quedado siempre en segundo
plano, detrás de bacterias y otros microorganismos.
Stedman argumenta que dado que los virus
abundan en la Tierra entre 10 y 100 veces
más que cualquier otro organismo, podrían
ser el tipo de estructura biológica con mayores
probabilidades de existir en otros planetas y
lunas. Los virus también parecen ser extremadamente
antiguos. Podrían haber estado presentes en el
surgimiento de vida en la Tierra como uno de
los primeros entes biológicos, y se cree que han
intervenido en muchas transiciones evolutivas
importantes de la vida en la Tierra.
Más información en: