lunes, 23 de abril de 2018

Buscan reorientar la sonda de la antena de la Voyager 1

Buscan reorientar la sonda
de la antena de la Voyager 1
La NASA emplea unos propulsores que
no se usan hace 37 años

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Washington - Por primera vez en 37 años,

la NASA ha recurrido a los Propulsores para
Maniobras de Corrección de Trayectoria
(TCM, por sus siglas en inglés)
de la Voyager 1, con el objetivo
de reorientar la sonda para que
su antena apuntara directamente
a la Tierra, informó la agencia espacial.


La NASA comparó en un comunicado
esta maniobra, que fue llevada a cabo
el pasado miércoles, con "arrancar
un auto que ha permanecido
en el garaje durante décadas",
por lo que, reconoció, no se sabía
si los propulsores responderían.

Estos propulsores funcionan lanzando
pequeñas llamaradas de fuego, que
duran apenas unos milisegundos,
que son los que impulsan la sonda
y le permiten variar su orientación.

En un principio, los técnicos deberían
haber recurrido a los propulsores para
el Control de la Posición de la nave,
pero debido al paso del tiempo estos
han sufrido un notable deterioro por
lo que habrían incurrido en un mayor
consumo de oxígeno del que finalmente
ha sido necesario gracias a los TCN.

El proyecto Voyager es uno de los más
duraderos de la carrera espacial, puesto
que se puso en marcha el 20 de agosto
de 1977, con el lanzamiento de la sonda
si bien no se consideró en plena
operatividad hasta el lanzamiento
de la Voyager 1, que tuvo lugar
dieciséis días después.

El principal objetivo de la misión era
explorar Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno,
una tarea que previsiblemente debería
demorarse unos cuatro años.

Sin embargo, precisamente sus propulsores
impulsados por fuentes de energía nuclear,
así como el hecho de que la mayoría de
sus sistemas operativos estén duplicados,
han permitido a las naves seguir
su viaje durante cuarenta años.

El hecho de que haya quedado
probado que la Voyager 1 puede
contar con este sistema de propulsores,
que no había sido utilizado
desde 1980, invita a pensar
que la misión podría seguir al
servicio de la NASA durante al
menos un par de años más.

"Con estos propulsores aún funcionales,
después de 37 años sin haber sido
usados, seremos capaces de extender
la vida de la sonda Voyager 1 entre dos
y tres años más", declaró la actual
responsable del programa, Suzanne Dodd

Cosmo Noticias 23-04-18






Posted: 19 Apr 2018 06:43 PM PDT



Un cohete Falcon 9 de SpaceX lleva el satélite TESS a órbita.
Crédito: NASA/Kim Shiflett.

La NASA tendrá una nueva herramienta para
la búsqueda de planetas habitables.
El satélite TESS (Transiting Exoplanet
Survey Satellite) de la agencia fue llevado
al espacio el 18 de abril a bordo de un
cohete Falcon 9 de SpaceX que
despegó desde el Complejo de Lanzamiento
Espacial 40 en la Estación de la Fuerza
Aérea de Cabo Cañaveral en Florida.
El lanzamiento se realizó justo según
lo programado, a las 22:51 GMT,
luego de una cuenta atrás sin incidentes,
un clima excelente y un hardware saludable.
“Despegue del cohete Falcon 9 de SpaceX
que carga a TESS, una nave cazadora de
planetas que buscará nuevos mundos fuera
del Sistema Solar”, dijo el relator del lanzamiento
Josh Finch de NASA cuando el cohete
resonaba a medida que se alejaba
del complejo de lanzamiento.
TESS será el primer buscador de
exoplanetas que escaneará el cielo
completo desde el espacio. Pero la nave
no buscará cualquier planeta; buscará
específicamente aquellos que son similares
a la Tierra y lo bastante cercanos
para que los científicos puedan estudiarlos
con más detalle.

Animación que muestra cómo una disminución
en el brillo observado de una estrella
puede indicar la presencia de un planeta
que pasa en frente, lo que se conoce como
tránsito. Crédito: Centro de Vuelo Espacial
Goddard.
¿Cómo encontrará esos planetas? Como la
misión Kepler lo hizo antes, TESS usará el
método del tránsito, es decir, observará
fijamente las estrellas de una sección dada
del cielo, prestando atención al titileo
provocado por un planeta que pasa frente
a la estrella. Kepler, que fue lanzado en 2009,
se centró en una porción del cielo y buscó
planetas similares a la Tierra. TESS, en
cambio, analizará estrellas 30 a 100
veces más brillantes que las observadas por
Kepler y en un área mucho mayor.
Durante varias semanas, TESS activará seis
veces sus propulsores para viajar en una
serie de órbitas cada vez más largas para
alcanzar la Luna, la que le proporcionará
una asistencia gravitacional para que TESS
pueda llegar a su órbita final de 13,7
días alrededor de la Tierra. Después
de aproximadamente 60 días de verificar
y probar sus instrumentos,
la nave comenzará
su trabajo.

Fuente: NASA

NOTICIAS ASTRONÓMICAS 23-04-18





Posted: 20 Apr 2018 02:05 AM PDT

Créditos de la imagen: NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS/Kevin M. Gill

En esta nueva imagen tomada por la nave
espacial Juno de la NASA se pueden
ver los intrincados patrones de nubes
del hemisferio norte de Júpiter. La imagen
con realce de color se tomó el 1 de abril
cuando Juno realizó su duodécimo
acercamiento de Júpiter. En el momento
en que se tomó la imagen, la nave espacial
estaba a unos 12.326 kilómetros
de las nubes del planeta, en una latitud
norte de 50,2 grados.

Kevin M. Gill procesó esta imagen usando
datos de la cámara Juno-Cam. Las imágenes
en bruto de Juno-Cam están disponibles
para que el público las examine y procese
en la siguiente dirección:


Fuente de la noticia: "Intricate Clouds of Jupiter", de NASA.

Posted: 17 Apr 2018 01:52 AM PDT

Crédito de la imagen: ESO
Los exoplanetas existentes alrededor de la
débil estrella roja TRAPPIST-1, a tan sólo
40 años luz de nuestro planeta, fueron
detectados por primera vez  con el Telescopio
TRAPPIST-sur (Observatorio La Silla, ESO)
en 2016. Durante el siguiente año se hicieron
nuevas observaciones, tanto desde telescopios
terrestres, como el VLT
(Very Large Telescope, ESO),
o con el Telescopio Espacial Spitzer
(NASA), revelando que no había menos
de siete planetas en el sistema, cada uno
con un tamaño similar al de la Tierra.
Se denominaron TRAPPIST-1b, c, d, e, f, g y h,
manteniendo el orden en el que aumenta
la distancia a la estrella central.
Ahora se han realizado más observaciones,
tanto con telescopios basados en tierra,
incluyendo la instalación casi finalizada
SPECULOOS (Observatorio Paranal, ESO),
como desde el Telescopio Espacial Spitzer
y el Telescopio Espacial Kepler (NASA).
Un equipo de científicos, liderado por Simon
Grimm (Universidad de Berna, Suiza),
ha aplicado métodos de modelado informático
muy complejos a los datos existentes
y ha calculado las densidades de los
planetas con bastante precisión.
Tal y como Simon Grimm explica,
“Los planetas de TRAPPIST-1 están
tan próximos que interfieren entre sí
gravitatoriamente, por lo que, cuando
pasan frente a la estrella, hay un ligero
cambio en los tiempos. Estos cambios
dependen de las masas de los planetas,
sus distancias y otros parámetros orbitales.
Con el modelo informático simulamos las
órbitas de los planetas hasta que los tránsitos
previstos concuerdan con los valores observados
y de ahí obtenemos las masas planetarias”.
Eric Agol, miembro del equipo, señaló que
“Una meta, perseguida desde hace un tiempo
dentro del campo del estudio de los
exoplanetas, ha sido conocer la composición
de los planetas que son similares a la Tierra
en tamaño y temperatura. El descubrimiento
de TRAPPIST-1 y las capacidades de las
instalaciones de ESO en Chile y del Telescopio
Espacial Spitzer de la NASA en órbita, lo han
hecho posible. ¡Por primera vez tenemos
una pista que nos indica de qué están
hechos los exoplanetas del tamaño
de la Tierra!”.
Las medidas de densidad combinadas
con los modelos de las composiciones
de los planetas, sugieren que los siete
planetas de TRAPPIST-1 no son mundos
rocosos estériles. Parecen contener
cantidades significativas de material
volátil, probablemente agua, que
alcanza hasta un 5% de la masa
del exoplaneta en algunos casos, lo
cual supone una gran cantidad:
en comparación, solo el 0,02% de
la masa de nuestro planeta es agua.
Según Olivier Brice Demory, coautor de
estudio, “Las densidades, pese a ser pistas
importantes sobre la composición de los
planetas, no indican nada sobre la
habitabilidad. Sin embargo, nuestro
estudio es un paso importante mientras
seguimos explorando si estos planetas
podrían sustentar vida”.
TRAPPIST-1b y c, los exoplanetas más
interiores, podrían tener núcleos rocosos
y estar rodeados de atmósferas mucho
más gruesas que la de la Tierra. Por su
parte, TRAPPIST-1d es el más ligero
de los planetas, con un 30 por ciento
de la masa de nuestro planeta. Los científicos
no están seguros de sí podría tener una gran
atmósfera, un océano o una capa de hielo.
Los investigadores se sorprendieron de
que TRAPPIST-1e sea el único planeta
del sistema que sea un poco más denso
que la Tierra, lo que indicaría que puede
tener un núcleo más denso con hierro y que
no necesariamente tendría que tener una
atmósfera densa, un océano o una capa de hielo.
Es curioso que TRAPPIST-1e parezca tener una
composición mucho más rocosa que el resto
de planetas. En términos de tamaño,
densidad y de radiación que recibe
de su estrella, sería el planeta más
similar a la Tierra.
TRAPPIST-1f, g y h están lo suficientemente
lejos de la estrella como para que el agua
pueda congelarse y estar en forma de hielo
sobre sus superficies. Si tuvieran
finas atmósferas, sería poco probable que
contuvieran las moléculas pesadas que
encontramos en la Tierra, como el dióxido
de carbono. Para Caroline Dorn, de la Universidad
de Zúrich (Suiza), “Es interesante que los planetas
más densos no sean los que están más cerca
de la estrella, y que los planetas más fríos no
tengan atmósferas gruesas”.
El sistema TRAPPIST-1 seguirá siendo objeto
de estudio detallado por parte de telescopios
terrestres y espaciales, incluyendo los futuros
ELT (Extremely Large Telescope, ESO) y
el Telescopio Espacial James Webb (NASA/ESA/CSA).
También se están invirtiendo esfuerzos en buscar
otros exoplanetas alrededor de débiles estrellas
rojas como TRAPPIST-1. Para Michaël Gillon “Este
resultado muestra el enorme interés de observar
estrellas enanas ultra-frías cercanas
—como TRAPPIST-1— para el tránsito
de planetas terrestres. Ese es exactamente
el objetivo de SPECULOOS, nuestro nuevo
buscador de exoplanetas, que está a punto
de iniciar operaciones en el Observatorio
Paranal de ESO, en Chile”.
de ESO.






Posted: 21 Apr 2018 01:01 AM PDT

Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech/ASU
Este campo de pequeños cráteres oscuros se encuentra
en el sur de Elysium Planitia. La apariencia oscura contra
los flujos de lava circundantes sugiere que los cráteres
son posteriores a los flujos de lava. Las pequeñas
"colas" cerca de los cráteres indican vientos que
soplan hacia la parte superior izquierda de la imagen.
La imagen fue tomada por la Mars Odyssey
el 4 de septiembre de 2017 con el instrumento
VIS, durante su órbita número 69752. Está
centrada en latitud 8.28º y longitud 157.48º. En la
segunda imagen se ve la región.

Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech/ASU
Fuente de la noticia: "Small Craters", de JPL.


Una galaxia fantasmal que carece de materia oscura
Posted: 18 Apr 2018 12:57 AM PDT



Crédito de la imagen: NASA, ESA y P. van Dokkum (Yale University)
NGC 1052-DF2 reside a unos 65 millones
de años luz de distancia en el Grupo NGC
1052, que está dominado por una galaxia
elíptica masiva llamada NGC 1052.
Esta galaxia de aspecto borroso es tan difusa
que los astrónomos pueden ver claramente
las galaxias distantes situadas detrás de ella.
Esta galaxia fantasmal no está bien
formada y no se parece a una galaxia
espiral típica, pero tampoco parece
una galaxia elíptica. Según los colores
de sus cúmulos globulares, la galaxia tiene
aproximadamente 10.000 millones de años
de edad. Sin embargo, incluso los cúmulos
globulares son extraños: son dos
veces más grandes que los cúmulos
habitualmente observados.
Todas estas rarezas palidecen en comparación
con el rasgo más extraño de esta galaxia:
a NGC 1052-DF2 le falta la mayor
parte, si no la totalidad, de su materia
oscura. La galaxia contiene solo una
pequeña fracción de materia oscura
que los astrónomos esperarían para una
galaxia de este tamaño. Pero cómo se
formó es un completo misterio.
El Telescopio Espacial Hubble tomó esta
imagen el 16 de noviembre de 2017.
Fuente de la noticia: "A ghostly galaxy lacking dark matter", de ESA.